
En la vida hay momentos y situaciones de todo tipo. Algunas que son malas, pero que con el tiempo nos ayudan a crecer y con otra perspectiva hasta nos parecen buenas; otras son muy buenas y sin embargo en poco tiempo no nos ha aportado nada. Y en otros momentos queda el recuerdo o una semilla que quizás un día pueda germinar en algo más importante.
El fin de semana del 7 y 8 de marzo, siete jóvenes además de nuestra comunidad de Vitoria-Gasteiz nos juntamos en una experiencia de oración compartida.
Pude haber escrito antes, pero a veces es mejor mirar en perspectiva y no cuando hay " calentón" por medio. Seguramente soy ingenuo, pero creo que una semilla quizás haya sido sembrada...
Todos estamos necesitados de vivir en esperanza. Ir más allá del optimismo bueno (

pero a vces pasajero ) para poder llenar nuestro corazón de una certeza, convicción, actitud de vida : la esperanza. Sentirnos en comunidad que camina día a dia y que es acompañada por un Dios peregrino en nuesras andanzas.
Por ello nos adentramos en abrir nuestros corazones, para primero tomar la temepratura de nuestro ser. Ver cuales son las realidades de la vida que nos impiden vivir en esperanza. Y después palpar las motivaciones, dones y alegrías que constatamos nos llevan a vivir esperanzados.
Nos acompañó un agradable tiempo y aunque fuera hacía frío, nosotros sentíamos el calor de nuestras conversaciones e intercambio de situaciones vividas.
El sábado a la noche dejamos, que la oración tranquila y saboreada hiciera de la cuaresma, un pequeño oasis de paz . Cargar las pilas para seguir luchando en la vida.
El domingo, oramos como inicio de un nuevo día y nos dispusimos a profundizar en nuestros corazones a la luz de la Palabra del Señor. Para así una vez meditada la Palabra, preparar entre

todos la Eucaristía que luego celebramos, disfrutamos, bailamos y cantamos. Todo un subidón. de los de verdad. Algo se palpaba en el ambiente, " alguien" estaba junto a nosotros.
Pero la tienda de campaña, la hemos de colocar cada uno en nuestra casa, familia, trabajo, comunidad, parroquia, allí donde tu corazón late de una manera vibrante en el día a día. Por lo tanto no importa tanto el número, sino la convicción con la que nos movemos en nuestra vida. Y si a esto le añades la esperanza...
Una cosa si me ha quedado clara.
Tod@s necesitamos de la oración, comunicarnos con él y llenarnos de su misericordia, paz y amor: Vivir en Esperanza